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3 Diciembre, 2014

Los wearables permiten una medicina más individualizada

Los llamados wearables, la tecnología incorporada en la ropa y complementos para monitorizar la salud, permitirán una medicina mucho más individualizada y a menor coste que la actual, según las conclusiones del I Congreso Nacional de Wearables y Big Data en Salud, que se celebró el pasado 18 de noviembre en Madrid.

 

Los primeros wearables fueron relojes y pulseras inteligentes con los que podían medir las pulsaciones y la distancia recorrida. Grandes compañías de electrónica, telefonía y deporte apostaron por estos dispositivos, que han incorporado más y más funciones, y se han convertido en imprescindibles para muchos deportistas.

 

A continuación llegaron las camisetas inteligentes, textiles con sensores que también se utilizan en el deporte para mejorar el rendimiento de equipos y de atletas individuales, pero cuya mayor potencialidad se ha revelado en los pacientes crónicos, dependientes o de riesgo. Personas que pueden tener monitorizados, a distancia y en todo momento, su ritmo cardíaco, su tensión arterial, su glucosa, su nivel de estrés, o incluso su respiración sin siquiera ser conscientes de ello. Esos datos suelen ser enviados por bluetooth al teléfono móvil del paciente, que, a su vez, los transmite al centro de salud, donde, a través de programas de análisis de grandes cantidades de datos (Big Data), se detectan riesgos, se establecen alertas para profesionales de la salud y cuidadores, y se consigue incrementar la eficacia del tratamiento o de la prevención.

 

Algunos ejemplos de dispositivos de monitorización de la salud integrados en la ropa o sus complementos son gafas con videocámara, calcetines que toman la temperatura, absorbentes que analizan el ph de la orina, sujetadores con sensores para el cáncer de mama, plantillas que registran la presión de la pisada… entre otros muchos. La mayoría de estos wearables se integran de manera tan completa en la indumentaria habitual que no se les identifica como tales. De hecho, los desarrolladores tienen en cuenta los aspectos estéticos para que los pacientes puedan llevarlos sin delatarse como enfermos. Algunos forman parte de joyas o incluso de vestidos de fiesta, como ha conseguido una diseñadora a través de una impresora 3D. En España, una empresa ha logrado incorporar a unas gafas graduadas con aspecto anodino una compleja tecnología que avisa con luces y zumbidos de la toma de la medicación sin que los demás se den cuenta.

 

Otras de las posibilidades de los wearables que se presentó en el congreso nacional fueron las famosas Google Glass en emergencias. Cruz Roja Española está empezando a utilizar estas gafas, en combinación con drones, para asistencia en zonas remotas. Un sanitario puede ver en las gafas lo que está grabando el dron y acudir a rescatar un paciente al punto que la cámara aérea le indique con su GPS. Una vez allí, puede retransmitir la información del paciente en directo al centro hospitalario para que se preparen para su llegada.

 

En definitiva, las posibilidades de los wearables en la salud individual son cada vez mayores y su capacidad para transformar la asistencia sanitaria aún más.

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