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15 Abril, 2015

Telemedicina, atención especializada a bajo coste

Una de las áreas de la medicina que más se ha beneficiado de las nuevas tecnologías es la asistencia médica a distancia, la telemedicina. La Asociación Norteamericana de Telemedicina (ATA) define la telemedicina como “el intercambio de información médica, desde un punto/sitio hacia otro, por medio de las comunicaciones electrónicas con el objeto de mejorar el estado de salud de un individuo”.

La rapidez y calidad de transmisión de las redes de comunicación (fibra óptica y 4G) han facilitado el desarrollo de la telemedicina en todos los ámbitos, aunque en donde más se extendido es en telerradiología, teledermatología, teleoftalmología y telesalud mental. Gracias a un simple teléfono móvil, algunos hospitales están logrando ofrecer servicios de atención especializada a zonas remotas. Es lo que ha sucedido con la teleoftalmología en Asturias, en concreto con la retinopatía diabética (primera causa de ceguera entre los 25 y los 65 años). A través de un retinógrafo portátil, una enfermera en un centro de salud toma fotografías de fondo de ojo. El médico de Primaria hace un primer cribado y las imágenes se envían al Servicio de Oftalmología de un hospital de referencia para su evaluación. De ese modo, se han evitado desplazamientos, costes y listas de espera, según los impulsores iniciales del programa, del Hospital de Jarrio.

Este hospital comarcal planea extender la teleconsulta a la dermatología. La clave de su eficacia es, añade, “utilizar imágenes de alta resolución e integrar a todos los profesionales sanitarios”. Una investigación publicada en la revista Journal of the American Academy of Dermatology concluye que para que la teledermatología reduzca las visitas presenciales debe hacerse una eficaz preselección de los pacientes, contar con imágenes de alta calidad, dermoscopia si hay lesiones pigmentadas y una infraestructura capaz de implementar las recomendaciones de la teleconsulta.

Así lo entienden también los desarrolladores de DermoMap, una de las aplicaciones más descargadas en salud en todo el mundo, y que es de origen español: ayuda a diagnosticar problemas de la piel a través de la fotografía de la lesión tomada con un iPad. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre ya en Estados Unidos con la teledermatología, en España aún se carece de una normativa específica que establezca qué se considera un acto médico a distancia. La regulación, una vez más, camina detrás de la tecnología.

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